Nuestra historia y raíces falleras
Descubre el recorrido, la dedicación vecinal y la pasión que dan vida a la Comisión Falla Els Tolls en Benidorm. Un legado de pólvora, arte y convivencia que renovamos cada año.
Falla Els Tolls de Benidorm
Una historia de familia, tradición y sentimiento fallero desde 1980
Hay historias que se escriben con palabras, y otras que se escriben con toda una vida. La historia de la Falla Els Tolls pertenece a estas últimas.
Los comienzos: el nacimiento de una ilusión
En 1980 nació la Comisión Falla Els Tolls de Benidorm, fruto de la ilusión de personas que quisieron traer y mantener viva la tradición fallera en nuestra ciudad. Desde sus primeros pasos, Els Tolls comenzó a construir su propia identidad, estrechamente vinculada al barrio, a la convivencia y al deseo de celebrar una de las fiestas más representativas de la cultura valenciana.
Aquellos primeros falleros y falleras pusieron los cimientos de lo que hoy somos. Con esfuerzo, dedicación y muchas horas de trabajo, fueron dando forma a una comisión que, año tras año, ha mantenido viva la llama de las Fallas en Benidorm.
La nuestra no es solamente una historia de monumentos, bandas de música, pólvora, pasacalles y fuego. Es, ante todo, la historia de las personas que decidieron compartir una misma pasión y convertirla en una parte importante de sus vidas.
Una comisión que ha crecido como una gran familia
Con el paso de los años, la Falla Els Tolls ha ido creciendo sin perder una de sus señas de identidad más importantes: su carácter familiar.
En nuestra comisión conviven generaciones que comenzaron a vivir las Fallas hace décadas con otras que apenas empiezan a descubrirlas. Todavía contamos con componentes fundadores que vivieron aquellos primeros años y que conservan los recuerdos, las anécdotas y las emociones de una época que forma parte de nuestra historia.
Su presencia es un auténtico privilegio. Son la memoria viva de Els Tolls, las personas que pueden contar cómo empezó todo y que, con su ejemplo, nos recuerdan el valor de la constancia, la amistad y el compromiso con nuestra fiesta.
Pero hay algo que hace especialmente nuestra a esta comisión: las familias que han crecido dentro de ella.
Abuelos, padres, madres, hijos y nietos han compartido y siguen compartiendo esta aventura fallera. Hay familias con varias generaciones en la comisión y personas que llegaron al mundo cuando sus padres ya formaban parte de Els Tolls. Para ellas, las Fallas no han sido una afición que se descubre con los años, sino una tradición que se vive desde la cuna.
Aquí se han aprendido los primeros pasodobles, se han vestido los primeros trajes, se han vivido los nervios de una presentación y se han compartido las emociones de cada plantà y cada cremà.
Porque en Els Tolls ser fallero no significa únicamente pertenecer a una comisión. Significa formar parte de una familia que, generación tras generación, transmite una manera de sentir y vivir las Fallas.
El barrio, nuestra casa
La Falla Els Tolls mantiene una relación especial con su entorno y con las calles de Benidorm. Nuestro monumento y nuestra actividad fallera forman parte de la vida del barrio, especialmente en esos días de marzo en los que la pólvora, la música y la alegría anuncian que ha llegado el momento más esperado del calendario fallero.
La calle se convierte en punto de encuentro, el casal en lugar de convivencia y cada acto en una oportunidad para estrechar lazos.
Durante todo el ejercicio fallero, detrás de cada celebración hay personas que trabajan, organizan, colaboran y aportan su tiempo para que todo salga adelante. Muchas de esas tareas no siempre se ven, pero todas son necesarias para que nuestra tradición continúe.
La falla es también eso: aprender a trabajar juntos, compartir responsabilidades, superar dificultades y disfrutar de la satisfacción de conseguir las cosas entre todos.
El monumento: el arte que termina convertido en fuego
Cada año, la plantà nos recuerda la esencia de nuestra fiesta. Durante meses, el trabajo de los artistas falleros se convierte en un monumento lleno de creatividad, ingenio y crítica, preparado para ocupar su lugar en nuestras calles.
La llegada de marzo transforma la ilusión en realidad. Son días de preparativos, de prisas, de encuentros y de emoción. La música acompaña nuestros pasos, la pólvora hace vibrar el barrio y el monumento se convierte en el centro de todas las miradas.
Y entonces llega la cremà.
En unos instantes, las llamas consumen aquello que tanto esfuerzo ha costado construir. Sin embargo, el fuego no destruye nuestra historia. Se lleva un monumento para dejar espacio al siguiente, mientras los recuerdos, las experiencias y la ilusión permanecen entre nosotros.
Cada cremà es una despedida, pero también una promesa: volveremos a empezar.
Una memoria que nunca se apaga
A lo largo de nuestra andadura, muchas personas han formado parte de la Falla Els Tolls y han contribuido a hacerla grande. Algunas continúan a nuestro lado; otras ya no pueden acompañarnos físicamente.
A todas ellas les debemos una parte de lo que somos.
Recordamos a los falleros y falleras que trabajaron por nuestra comisión, que compartieron una comida, una reunión, una fiesta o una noche de marzo. A quienes dedicaron su tiempo a los demás, a quienes ayudaron cuando hacía falta y a quienes dejaron una huella imborrable en el corazón de sus compañeros.
Hay ausencias que se notan especialmente cuando llega la fiesta. En una silla vacía, en una fotografía antigua, en una anécdota que vuelve a contarse o en una canción que nos transporta a otro tiempo.
Por eso, la historia de Els Tolls también es la historia de quienes ya no están con nosotros.
Sus nombres, sus recuerdos y el cariño que dejaron merecen ocupar un lugar especial en nuestra memoria colectiva. Porque mientras una comisión recuerde a los suyos, una parte de ellos seguirá formando parte de ella.
Las llamas pueden llevarse un monumento, pero nunca podrán quemar los recuerdos.
El presente: tradición que pasa de generación en generación
La historia de Els Tolls continúa escribiéndose cada ejercicio. Las nuevas generaciones se incorporan, aprenden de quienes llevan más años y descubren que detrás de cada acto existe una tradición que merece ser cuidada.
En 2025 vivimos un año especialmente significativo al celebrar el 45.º aniversario de la comisión. Fue también un ejercicio muy especial para nuestro presidente, Wenceslao Peris, miembro fundador, que asumió la presidencia coincidiendo con el reinado de su hija, Teresa Peris Molina, como Fallera Mayor.
Padre e hija representaron una imagen que resume perfectamente el espíritu de nuestra falla: la unión entre quienes comenzaron esta aventura y quienes están llamados a continuarla.
Teresa ya había sido Fallera Mayor Infantil, y volver a representar a Els Tolls como adulta supuso cerrar un círculo lleno de emoción. Aquella experiencia reflejó cómo una misma persona puede crecer acompañada por la comisión y regresar años después para vivir las Fallas desde otra perspectiva.
La prensa local recogió aquel aniversario y destacó el ambiente familiar de Els Tolls, así como la voluntad de transmitir a los más jóvenes incluso los conocimientos tradicionales relacionados con la cremà de los monumentos.
Nuestra historia no se limita, por tanto, a mirar hacia atrás. También consiste en preparar a quienes mañana ocuparán nuestros puestos, asumirán nuevas responsabilidades y mantendrán encendida la llama de nuestra fiesta.
Mirando hacia el futuro
Desde 1980, la Falla Els Tolls ha recorrido un camino construido con ilusión, esfuerzo, convivencia y sentimiento fallero.
Hemos cambiado con los años, han llegado nuevas familias y cada generación ha aportado su propia manera de vivir las Fallas. Pero hay algo que permanece: el orgullo de pertenecer a Els Tolls y la voluntad de seguir compartiendo esta pasión.
A quienes estuvieron desde el principio, gracias por abrir el camino.
A quienes han formado parte de nuestra historia, gracias por dejar vuestra huella.
A quienes ya no están, nuestro recuerdo y nuestro cariño eternos.
Y a quienes hoy continúan trabajando por la comisión, especialmente a los más jóvenes, os corresponde recoger el testigo y seguir escribiendo las páginas que todavía quedan por vivir.
Porque Els Tolls no es únicamente una falla que se planta cada marzo. Es una familia que se reúne, una tradición que se transmite y una historia que continúa gracias a todas las personas que creen en ella.
Desde 1980, compartiendo una misma pasión.
Siempre con vosotros. Falla Els Tolls.

Los orígenes en el barrio de Els Tolls
Nuestra andadura comenzó con el impulso espontáneo de un grupo de vecinos con un sueño común: llenar las calles del barrio con el aroma a pólvora, la música de banda y la calidez de las fiestas valencianas. Desde aquellos primeros encuentros sencillos hasta consolidarnos en el mapa festivo de Benidorm, la unión y la ilusión vecinal han sido siempre el pilar fundamental que sostiene cada uno de nuestros proyectos.

Valores, hermandad y compromiso cultural
Más que una fiesta puntual, ser parte de la Falla Els Tolls significa cultivar el compañerismo, mantener vivas nuestras tradiciones y crear un espacio abierto para familias, jóvenes y mayores. A lo largo del año organizamos actividades culturales, encuentros gastronómicos y eventos benéficos que fortalecen la identidad de nuestro barrio y estrechan lazos con toda la ciudad.

El presente y el futuro de nuestra comisión
Como presidente actual y fallero de corazón, mi compromiso es guiar a nuestra comisión preservando su esencia histórica pero mirando hacia nuevos retos. Con la implicación constante de cada miembro, seguimos trabajando para que cada ejercicio fallero supere al anterior, con actos memorables y una acogida cercana a todos los que deseen compartir nuestra fiesta.
«La Falla Els Tolls es el corazón de nuestro barrio: un lugar de encuentro donde cada esfuerzo compartido se convierte en orgullo y fiesta para todo Benidorm.»
Presidencia de la Comisión Falla Els Tolls
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